16.000 m² de vidrio, alrededor de 1.100 elementos de fachada y un equipo de escaladores industriales. La Elbphilharmonie convirtió una compleja tarea de mantenimiento en un inesperado vals.

La fachada vidriada de la Elbphilharmonie de Hamburgo, diseñada por Herzog & de Meuron, se eleva sobre el antiguo depósito de ladrillo Kaispeicher A y se convirtió en uno de los rasgos más reconocibles del edificio.
Pero detrás de su imagen cambiante existe un desafío menos visible: mantenerla.
La envolvente suma aproximadamente 16.000 m² de vidrio y unos 1.100 elementos de fachada, muchos de ellos individualmente curvados. Dependiendo del punto de vista, sus superficies reflejan el río Elba, el cielo y la ciudad.
Tres semanas suspendidos sobre Hamburgo
La limpieza completa requiere aproximadamente tres semanas de trabajo de ocho escaladores industriales, que descienden por la fachada a alturas de hasta 110 metros. Para las tareas de descenso y seguridad se utilizan alrededor de dos kilómetros de cuerda.
En 2018, la Elbphilharmonie decidió convertir ese trabajo en una pieza audiovisual.
En Window Waltz, cuatro de los especialistas interactúan con una violinista y utilizan limpiavidrios, escobillas y pértigas para acompañar una particular interpretación de El Danubio Azul, de Johann Strauss.
Más allá de la puesta en escena, el video deja visible un aspecto que muchas veces queda fuera de la imagen final de una obra:
una fachada también debe pensarse para ser inspeccionada, mantenida y conservada durante toda su vida útil.
Recuadro rápido
16.000 m² de superficie vidriada
≈ 1.100 elementos de fachada
110 m de altura máxima
8 escaladores industriales
≈ 3 semanas por limpieza completa