Inteligencia artificial, ciudad, tecnología, materialidad, industria y emoción atravesaron una jornada que dejó una pregunta de fondo: ¿cómo queremos pensar y construir las fachadas de los próximos años?

Bajo el lema “Fachadas que emocionan”, la sexta edición de Foro Fachadas reunió en Buenos Aires a arquitectos, especialistas, artistas y referentes de la industria para debatir sobre diseño, tecnología, materialidad y el desafío de construir una arquitectura más humana.
¿Qué hace que una fachada emocione? La pregunta atravesó Foro Fachadas 2026, realizado el 1° de septiembre en Buenos Aires, con siete conferencias y tres mesas de diálogo que pusieron en conversación a la arquitectura con la ingeniería, la industria, el arte y la tecnología.
Más que respuestas cerradas, las conferencias y mesas de diálogo dejaron ideas que se cruzaron una y otra vez durante la jornada. Estas son siete.
1. La información no reemplaza a la experiencia
En tiempos de inteligencia artificial, el psicologo Alejandro Marshall puso sobre la mesa una distinción fundamental: disponer de información no significa necesariamente generar conocimiento.
La experiencia, la percepción y la conciencia siguen siendo humanas.
Su frase quedó como una de las más contundentes del Foro:
“La inteligencia artificial es inteligencia sin conciencia.”
Para la arquitectura, el desafío parece claro: utilizar nuevas herramientas sin perder aquello que ninguna tecnología puede experimentar por nosotros.
2. Las fachadas también cuentan nuestra época
El arq. Jorge Iglesis propuso mirar la fachada como mucho más que una envolvente: como memoria, lenguaje y testimonio histórico.
Los edificios hablan de los materiales disponibles, de las tecnologías de una época, pero también de cómo una sociedad entiende la ciudad y a sí misma.
La pregunta que dejó abierta es poderosa:
¿Qué contarán nuestras fachadas y cómo nos juzgarán dentro de 100 años?

3. La fachada no es una piel autónoma
Una idea reapareció desde distintas miradas.
Para el arq. Alberto Maletti, la fachada funciona como una interfaz entre arquitectura y contexto. El arq. Daniel Becker puso el foco en su relación simultánea con el interior y con la ciudad.
La conclusión: una buena fachada no empieza por su imagen.
Empieza entendiendo el lugar, el programa, la estructura, el clima, la materialidad y la experiencia que se quiere construir.
4. La industria tiene que entrar antes al proyecto
La mesa “Del diseño a la realidad” dejó probablemente una de las discusiones más relevantes para el sector.
Presupuesto, documentación, ingeniería, prototipos, ensayos, tiempos de obra y participación temprana de la industria aparecieron como factores capaces de transformar —o preservar— una idea.
Las intervenciones de Arq. Javier Zas, Dra. Florencia Miconi, Arq. Walter Runza, Arq. Camila Orlando, Arq. Romina de Juana y DI Pablo Mazzola coincidieron desde diferentes lugares en la importancia de anticipar ese diálogo.
Incorporar a la industria temprano no limita al diseño: puede ser justamente lo que permita conservarlo hasta la obra.

5. Prototipar también es diseñar
Mockups, cámaras de ensayo, pruebas de agua y viento, validaciones estructurales, muestras y prototipos aparecieron varias veces durante el Foro.
Y detrás de ellos hay un cambio de mirada: ensayar no es comprobar al final si algo salió bien; es una herramienta para tomar mejores decisiones antes de construir.
La distancia entre render y realidad se reduce cuando el proyecto puede probarse, corregirse y aprender antes de repetirse cientos de veces en una fachada.
6. La mejor tecnología es la que hace posible la arquitectura
La mesa “Tecnologías disponibles” reunió al arq. Roberto Grieco, Oscar Sabino, Pablo Baldomá Jones, Ing. Daniel Valle y el arq. Ezequiel Pascual.
Fachadas industrializadas, nuevas soluciones constructivas, Mass Timber, selladores estructurales, PVC y sistemas de altas prestaciones mostraron un escenario en el que la tecnología puede convertirse en una herramienta para ampliar las posibilidades del proyecto.
Una conclusión atravesó varias intervenciones: la innovación resulta más potente cuando aparece desde las primeras decisiones y no cuando llega a resolver un problema al final del proceso.
Pero el mensaje más interesante no estuvo en un producto específico.
La tecnología adquiere verdadero valor cuando resuelve una necesidad, amplía las posibilidades del diseñador y finalmente deja de ser protagonista.
Como surgió durante la conversación: cuando funciona bien, buena parte de toda esa complejidad técnica se vuelve invisible para quien finalmente habita el espacio.

7. La emoción no es un agregado final
La mesa “Fachadas y Arte” llevó la discusión hacia otro territorio.
La arq. Sol Juárez, Lic. Federico Kalciyan, el artista Jorge Pomar y María Picast Astori exploraron las posibilidades del vidrio, la impresión digital, el color, las formas, las intervenciones artísticas y la materialidad como herramientas capaces de transformar la percepción de un edificio.
Emocionar no significa necesariamente hacer algo espectacular. Puede ser provocar curiosidad, construir identidad, relacionarse con el paisaje o lograr que alguien simplemente quiera detenerse y mirar.

Una idea para seguir conversando
Después de una jornada atravesada por disciplinas y posiciones diferentes, quizás la principal conclusión de Foro Fachadas 2026 sea que ninguna fachada relevante se construye desde una única mirada.
Necesita arquitectura, industria, ingeniería, tecnología y ejecución.
Pero también necesita contexto, tiempo, sensibilidad y personas.
Porque una envolvente puede cumplir perfectamente todas sus prestaciones y, aun así, queda otra pregunta:
¿qué nos hace sentir?

En una época atravesada por la velocidad, los datos y la inteligencia artificial, el Foro propuso volver a colocar en el centro algo difícil de medir: la capacidad de la arquitectura de generar asombro, curiosidad y emoción.
Y quizás allí esté una de las principales conclusiones de esta edición: la mejor tecnología no reemplaza la mirada del arquitecto; puede darle nuevas herramientas para materializarla.