¿Cuánto influye la envolvente en el consumo energético de una vivienda?

Un relevamiento de INCOSE comparó tres prototipos residenciales construidos con distintas soluciones. En uno de los casos analizados, una vivienda de 115 m² en Steel Framing requirió 104 kWh/m²/año frente a 225 kWh/m²/año del escenario de construcción húmeda tomado como referencia.

Cuando se habla de ahorro de energía en una vivienda, la atención suele concentrarse en la calefacción, el aire acondicionado o los electrodomésticos. Sin embargo, buena parte del desempeño se define mucho antes: en la orientación, la aislación, las aberturas y la resolución de paredes, cubiertas y encuentros.

Estos elementos conforman la envolvente térmica del edificio y determinan cuánto calor se pierde durante el invierno o ingresa durante el verano. Por eso, más que analizar un material de manera aislada, el comportamiento energético depende de cómo funciona el sistema completo.

Un estudio realizado por el Instituto de la Construcción en Seco (INCOSE) comparó tres prototipos de viviendas unifamiliares —de 41, 58 y 115 m²— construidos mediante Steel Framing y construcción húmeda tradicional.

En el prototipo de 115 m², el escenario de Steel Framing presentó un requerimiento específico de 104 kWh/m²/año, frente a 225 kWh/m²/año para la configuración de construcción húmeda con techo sin aislación utilizada como referencia. La diferencia representa una reducción aproximada del 54% en ese caso evaluado.

Para la misma comparación, el informe señala además un 62% menos de consumo energético en calefacción, un 19,4% menos en refrigeración y una diferencia anual superior a 7.400 kWh.

Más allá de los porcentajes, el estudio vuelve a poner el foco sobre una cuestión central para el proyecto: la eficiencia energética no depende de elegir un único material, sino de diseñar correctamente la envolvente completa.

Orientación, clima, espesor y continuidad de la aislación, ventanas, ventilación y calidad de ejecución pueden modificar sustancialmente el resultado final.

Antes de pensar cómo consumir menos energía para climatizar una vivienda, la arquitectura puede empezar por preguntarse cuánta energía necesita realmente.

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