Valor K: ¿la prestación declarada de una ventana coincide con la que llega a obra?

Tamaño, proporción de marco y vidrio, cantidad de hojas, montantes y composición del acristalamiento pueden modificar el comportamiento térmico de una abertura. En Reino Unido, el debate sobre cómo calcular la prestación de cada configuración real vuelve a poner el foco en la precisión de los datos que llegan al proyecto.

Kev Jones – Glass & Glazing Federation

Una ventana no necesariamente mantiene la misma prestación térmica cuando cambian sus dimensiones o su configuración.

Ese es uno de los debates que está atravesando actualmente la industria británica de ventanas y puertas, donde la Glass & Glazing Federation (GGF) impulsa el avance hacia cálculos de transmitancia térmica específicos para los productos que efectivamente serán fabricados e instalados.

El parámetro se conoce internacionalmente como valor U y en Argentina se utiliza habitualmente la denominación valor o coeficiente K. Ambos expresan la transmitancia térmica, en W/m²·K: cuanto menor es el valor, menor es la transferencia de calor a través del elemento y mejor es, en términos generales, su capacidad de aislamiento térmico.

De la ventana de referencia a la ventana real

Tradicionalmente, una prestación puede declararse a partir de una abertura de dimensiones y configuración de referencia. El problema aparece cuando ese resultado se traslada automáticamente a ventanas diferentes.

El comportamiento térmico cambia según la relación entre marco y superficie vidriada, las dimensiones de la abertura, la cantidad de hojas, montantes y travesaños, el sistema de perfiles y la composición del vidrio.

Una ventana pequeña, por ejemplo, puede tener proporcionalmente más marco que vidrio. Si el marco presenta una transmitancia térmica mayor que el acristalamiento, esa relación puede elevar el valor U/K del conjunto.

Lo mismo sucede cuando se incorporan más hojas, divisiones o modificaciones en la especificación.

Kevin Jones, director técnico de la GGF, planteó incluso un ejemplo para mostrar la magnitud que puede alcanzar esa diferencia: una industria no debería declarar un valor U de 1,2 W/m²·K si determinada configuración realmente instalada alcanza 1,7 W/m²·K o más. Los valores son ilustrativos del argumento y no representan una diferencia aplicable a todas las ventanas.

¿Qué cambia para la especificación?

El tema excede el método de cálculo.

Si las dimensiones reales arrojan una transmitancia térmica mayor que la obtenida sobre un modelo de referencia, puede ser necesario revisar el sistema de carpintería, la composición del vidrio o la configuración de la abertura para alcanzar la prestación requerida por el proyecto.

Eso también puede modificar decisiones como la utilización de doble o triple vidriado, la elección del marco o incluso la geometría de determinadas ventanas.

La discusión británica se produce en el contexto del Future Homes Standard, que introduce mayores exigencias sobre el desempeño energético de las nuevas viviendas. El Reino Unido también prevé avanzar hacia el Home Energy Model (HEM), aunque su implementación fue postergada y SAP 10.3 será inicialmente la metodología aprobada para demostrar el cumplimiento del nuevo estándar.

De la prestación declarada al desempeño construido

Más allá de la normativa británica, la discusión plantea una pregunta válida para cualquier mercado:

¿el valor térmico que aparece en una especificación representa realmente la abertura que finalmente se fabrica e instala?

En una envolvente, el desempeño no depende solamente de seleccionar un sistema con determinadas prestaciones nominales. También importa cómo ese sistema se configura, dimensiona, fabrica e instala en cada proyecto.

Avanzar hacia datos más precisos permite reducir la distancia entre lo que se especifica y lo que efectivamente se construye.

Y en edificios donde cada vez se exige mayor eficiencia energética, esa diferencia deja de ser un detalle de cálculo para convertirse en una decisión de proyecto.

Fuente: Glass & Glazing Federation (GGF) / GlassOnWeb

Otras notas

¿Cómo elegir el color del vidrio?

Un mismo vidrio puede verse más verde, azul, gris o reflectivo según su composición, el coating, el espesor, el cielo o incluso lo que sucede dentro del edificio. Elegirlo implica mucho más que mirar una muestra.

Envolvente eficiente: un muro puede reducir hasta 59,2% su transmitancia térmica

En el marco del Día Mundial del Ahorro de Energía, simulaciones realizadas por el INTI analizaron cómo distintas soluciones de revestimiento pueden modificar el comportamiento térmico de la envolvente. Cuando se habla de eficiencia energética, la climatización suele ocupar el centro de la escena. Pero antes de pensar cuánto consume un edificio para calefaccionarse o […]

¿Cuánto influye la envolvente en el consumo energético de una vivienda?

Un relevamiento de INCOSE comparó tres prototipos residenciales construidos con distintas soluciones. En uno de los casos analizados, una vivienda de 115 m² en Steel Framing requirió 104 kWh/m²/año frente a 225 kWh/m²/año del escenario de construcción húmeda tomado como referencia.

Cuatro arquitectos, cuatro miradas sobre cómo proyectar sustentabilidad

La voluntad individual no alcanza. Si la sustentabilidad depende únicamente de que un arquitecto logre convencer a un desarrollador o de que un cliente esté dispuesto a invertir más, seguirá siendo una decisión excepcional.